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La quiebra de Storj y la caída de BitMEX y BitMart certifican una nueva era cripto

La quiebra de Storj y el cierre de BitMEX y BitMar caen los pioneros del sector cripto y entra la banca tradicional

La quiebra de Storj y la caída de BitMEX y BitMart certifican una nueva era cripto
La quiebra de Storj y la caída de BitMEX y BitMart certifican una nueva era cripto

La quiebra de Storj Labs se suma al cierre de dos exchanges históricos y a la desaparición de algunas de las empresas que nacieron durante la primera gran revolución blockchain. Mientras tanto, los bancos, los fondos y las grandes instituciones aceleran su entrada en el sector. ¿Está viviendo el mercado cripto su propia crisis  puntocom?

Durante años, blockchain fue comparada con Internet. Hoy vemos como la tecnología avanza, pero muchas de las empresas pioneras que la impulsaron están empezando a desaparecer, como ocurrió tras el estallido de las puntocom. El último ejemplo es Storj Labs, una de las compañías históricas de la industria blockchain. La empresa ha anunciado que ha solicitado voluntariamente la protección del Capítulo 11 ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito Norte de Virginia Occidental con el objetivo de reorganizar determinadas obligaciones financieras heredadas. La noticia, que ha provocado un desplome de su token STORJ en apenas unas horas, ha vuelto a encender las alarmas sobre el estado del sector.

La quiebra de Storj Labs

No obstante, Storj afirma que seguirá operando con normalidad durante todo el proceso de reorganización y que sus clientes no deberían experimentar interrupciones en el servicio. En el comunicado publicado en Linkedin, Storj explica que la reestructuración pretende resolver compromisos adquiridos en etapas anteriores de la empresa sin afectar a su negocio principal.

Storj afirma que lleva tiempo desprendiéndose de adquisiciones anteriores y de operaciones que considera no esenciales para volver a concentrarse en su propuesta original, la del almacenamiento descentralizado. Además, señala que cuenta con el respaldo de Inveniam, la empresa que adquirió Storj y que considera la reorganización el camino adecuado para construir un negocio sostenible.

La compañía fue fundada en 2014 por Shawn Wilkinson, cuando Ethereum aún no había lanzado su red principal y fue una de las primeras en intentar demostrar que blockchain podía servir para algo más que transferir dinero. Su propuesta consistía en construir una nube distribuida donde los archivos no permanecieran almacenados en gigantescos centros de datos pertenecientes a Amazon, Google o Microsoft, sino fragmentados, cifrados y repartidos entre miles de ordenadores distribuidos por todo el mundo. Los propietarios de esos equipos recibían como compensación el token STORJ.

Lo que está sucediendo en Storj no es un caso aislado. En apenas unos días, la industria ha visto cómo BitMEX, uno de los exchanges que marcaron la historia del mercado de derivados sobre bitcoin, anunciaba el cierre definitivo de sus operaciones. BitMart ha iniciado el cese progresivo de su actividad comercial. Movement Labs también ha recurrido al Capítulo 11 para reorganizarse. Aunque cada situación responde a circunstancias distintas, todas muestran como la industria está atravesando un proceso de depuración empresarial.

Los bancos y la tokenización de activos

Lo más llamativo es que el proceso coincide con el momento de mayor reconocimiento institucional de las criptomonedas. Nunca antes los bancos habían mostrado tanto interés por la tokenización de activos. Nunca antes las stablecoins habían ocupado un lugar tan importante en las estrategias de pagos internacionales. Ni nunca antes los gestores tradicionales habían lanzado tantos productos financieros vinculados a bitcoin o a activos digitales. Es decir, mientras algunas empresas históricas desaparecen, la infraestructura blockchain se está integrando progresivamente en el sistema financiero convencional.

Esta aparente contradicción recuerda inevitablemente a lo ocurrido con Internet hace más de dos décadas. A finales de los años noventa, la red era una tecnología extraordinariamente prometedora. Miles de empresas nacieron convencidas de que bastaba con incorporar .com a su nombre para justificar valoraciones millonarias. Cuando estalló la burbuja en el año 2000, cientos de aquellas compañías desaparecieron. Sin embargo, Internet ha terminado  transformando la economía mundial.

Quizá blockchain esté atravesando un proceso parecido, ya que la tecnología ha demostrado su utilidad. Lo que el mercado está empezando a cuestionar es si todas las empresas construidas alrededor de esa tecnología poseen realmente un modelo de negocio sostenible.

Tecnología y empresa

Existen diferencias importantes entre ambos momentos históricos. En el año 2000, Internet apenas comenzaba su expansión comercial. Blockchain, por el contrario, ya forma parte de la infraestructura financiera mundial. Bitcoin cuenta con fondos cotizados, los bancos desarrollan proyectos de tokenización y las stablecoins procesan miles de millones de dólares diariamente. La tecnología ha alcanzado un grado de madurez muy superior al que tenía Internet cuando explotó la burbuja puntocom.

Pero precisamente esa madurez obliga ahora a distinguir entre tecnología y empresa. Durante los años de euforia ambas parecían inseparables. Si blockchain iba a cambiar el mundo, parecía lógico pensar que cualquier compañía blockchain terminaría teniendo éxito. La realidad está demostrando que no existe esa relación automática. Una empresa puede acumular deudas, gestionar mal su crecimiento o quedarse sin financiación mientras la tecnología sobre la que construyó su negocio continúa expandiéndose.

La situación de Storj ilustra perfectamente esa diferencia. Su red puede seguir funcionando, los clientes pueden continuar utilizando el servicio y el protocolo puede mantener su utilidad técnica. Sin embargo, la empresa necesita reorganizar sus finanzas para sobrevivir.

Covadonga Fernandez

Autor

Covadonga Fernandez

Covadonga Fernández es fundadora y directora del periódico Observatorio Blockchain. Ha trabajado con diferentes empresas desarrolladoras de proyectos cripto/blockchain, como Singular DTV, plataforma con sede en Suiza, pionera en la descentralización de la industria del cine, lo que la llevó a participar en 2019 en el Festival de Cine de San Sebastián. Ese mismo año también participó en el Festival Internacional de Innovación de Cine de Berna (Suiza), con una ponencia sobre la pluralidad lingüística en Blockchain. En 2022 participó en la edición de Acción Cultural Española con un artículo sobre Metaverso y Cultura. En 2017 escribió el capítulo sobre Blockchain y Periodismo en el libro: «Blockchain: La revolución industrial de Internet», publicado por Grupo Planeta. Un año antes, en 2016, creó el primer Meetup sobre Blockchain y Periodismo. Ese mismo año también creó el sitio Blockchain Media, para seguir el proceso de descentralización de las industrias culturales y creativas. En 2020 coorganizó un evento sobre cómo blockchain podía ayudar a las industrias culturales y creativas, donde se tokenizó el dinero recibido por los patrocinadores y los ponentes recibieron el pago en formato NFT. Antes de fundar Blockchain Media y Observatorio Blockchain, Covadonga trabajó en el Grupo Z, diario ABC, fue Dircom de la Cámara de Comercio de Madrid, profesora de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid y presidenta de Telemadrid. Ganadora en la categoría de Divulgación de los Financial Innovation Awards 2024 y premiada por por Alastria en los Blockchain Awards 2025

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