En lo que va de año, las plataformas DeFi sufrieron hackeos por valor de casi 100 millones de dólares, según la firma forense de blockchain CipherTrace. Una cantidad, que representa el 21 por ciento de los robos producidos hasta octubre y muy superior a la registrada durante 2019, prácticamente insignificante. El incremento, según la citada firma, está relacionado con el auge de las DeFi (Finanzas Descentralizadas).
Según CipherTrace, el valor de USD bloqueado en DeFi creció exponencialmente durante 2020. Lo que ha provocado nuevos riesgos potenciales de lavado de dinero. Los protocolos DeFi, indica la firma en su blog, constituyeron la mayor parte de los robos de criptomonedas en 2020. En este sentido añade que los intercambios descentralizados fueron una de las opciones de salida para el hack de KuCoin.
Lavado de dinero
CipherTrace indica que en la primera mitad de 2020, el 45 por ciento de todos los hackeos fueron en el entorno DeFi. Lo que representa 51,5 millones de dólares y el 40% del volumen hackeado. En la segunda mitad del año, los hackeos en DeFi supusieron el 50 por ciento del total: 47,7 millones y un 14 por ciento del volumen hackeado.
Ciberseguridad blockchain y smart contracts, en un curso de la prestigiosa SANS
Hasta octubre, las pérdidas por robos y piratería, excluyendo la apropiación indebida y fraude, sumaron 468 millones de dólares. Un 30 por ciento más que los 361 millones de dólares de todo el año pasado.
Los protocolos DeFi, explica CipherTrace, carecen de cumplimiento normativo claro y cualquier persona en cualquier país puede acceder a ellos con poca o ninguna información KYC. El resultado es que pueden convertirse en refugio para los lavadores de dinero.
Vulnerabilidades en los contratos inteligentes
CipherTrace indica que los contratos inteligentes no auditados, de los que dependen los proyectos DeFi, tienen vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas. En este sentido, la firma alude a las palabras de Olaf Carlson-Wee, CEO de Polychain Capital. Quien en un episodio de Unchained dijo que le asustaba la cantidad de capital invertido en contratos no auditados.
