La administración Trump ha sorprendido con una propuesta tan polémica como controvertida: financiar la reconstrucción de Gaza mediante un plan para tokenizar sus tierras en blockchain. El plan, revelado recientemente por el Washington Post, prevé crear un «Gaza Land Trust» que arrendaría más del 30% de las tierras públicas del enclave por hasta 99 años y ofrecería a los gazatíes canjear sus propiedades privadas por tokens digitales que otorgarían derecho a viviendas permanentes.
Tokenizar Gaza
Bajo la promesa de generar liquidez, atraer inversión internacional y convertir la devastación en motor especulativo, la iniciativa plantea graves dudas técnicas, éticas y legales. ¿Puede una población sin acceso estable a electricidad o internet gestionar activos digitales complejos? ¿Es legítimo intercambiar soberanía territorial por tokens en un contexto de desplazamiento y crisis humanitaria? Sin duda, lo que se presenta como innovación financiera parece más orientado a la especulación global que a ofrecer soluciones reales a los gazatíes.
La nueva guerra civil planetaria habla en lenguaje blockchain
Con su propuesta, Donald Trump hace un flaco favor a la tokenización de activos, una tecnología con potencial para democratizar la propiedad y mejorar la liquidez en mercados emergentes, al convertirla en herramienta de especulación geopolítica. En su documento, plantea un «Gaza Land Trust» que invita a los gazatíes a ceder sus propiedades a cambio de «tokens que dan derecho a una unidad de vivienda permanente».
Esta propuesta no solo pasa por alto la devastación humanitaria de Gaza, marcada por la falta de infraestructura digital y una volatilidad extrema, sino que también ensucia la innovación al vincularla con un esquema que prioriza las ganancias de inversores externos sobre los derechos humanos, reforzando la idea de que la tokenización es un juguete para élites. Como sucede con el resto de sus aventuras cripto (memecoins volátiles, alianzas cuestionables), Trump parece matar todo lo que toca, transformando ideas innovadoras en fiascos éticos y prácticos.
Esquema especulativo
El capítulo de tokenización propuesto forma parte del «Gaza Land Trust» dentro del GREAT Trust (Gaza Reconstitution, Economic Acceleration and Transformation). Dicho capítulo pretende crear un fondo autofinanciado con más del 30% de las tierras públicas de Gaza arrendadas por 25-99 años, ofreciendo a los gazatíes colocar sus tierras privadas en el Trust a cambio de tokens que otorgan derechos a viviendas permanentes.
Sin embargo, esta idea es profundamente descabellada por razones prácticas, éticas, legales y económicas, convirtiéndose en un esquema especulativo inaplicable en un contexto de devastación humanitaria. A continuación, mostramos las principales falacias de esta propuesta:
Impracticabilidad técnica en un territorio devastado por la guerra
El plan depende de desarrollar un «registro blockchain para tierras y tokenización para mejorar la liquidez», digitalizando títulos de propiedad, registrando tokens para propiedad fraccionada y permitiendo trading secundario en plataformas propias o públicas. Sin embargo, Gaza se enfrenta a una destrucción masiva de infraestructura tras años de conflicto, con problemas crónicos de electricidad, internet y acceso a tecnología.
Implementar un sistema blockchain requiere redes estables, dispositivos digitales y alfabetización tecnológica generalizada, elementos que no se dan en una región donde la prioridad es la supervivencia básica. Automatizar actividades como la «distribución de dividendos» o registrar transacciones en un «registro blockchain» ignora la realidad: sin conectividad confiable, el sistema colapsaría, dejando a los residentes sin acceder a sus tokens. Esta desconexión con la realidad hace que la propuesta parezca más un sueño tecnocrático que una solución viable.
Exclusión y desigualdad para la población vulnerable
La oferta de «colocar su tierra de propiedad privada en el Trust a cambio de un token que da derecho a una unidad de vivienda permanente» asume que los gazatíes pueden manejar activos digitales sofisticados. En una población donde muchos viven en pobreza extrema y sin educación en finanzas digitales, esta tokenización podría excluir a la mayoría, beneficiando solo a una élite o inversores externos.
El plan no aborda cómo capacitar a los residentes para usar wallets digitales o navegar por los mercados secundario. Además, en un contexto de relocalización «voluntaria», donde se asume que el 25% de la población deja Gaza y el 75% de ellos no regresa, los tokens podrían convertirse en un señuelo coercitivo para ceder tierras, disfrazando un desplazamiento forzado como oportunidad económica. Esto no solo es injusto, sino que perpetúa desigualdades, convirtiendo a los gazatíes en peones de un esquema especulativo.
Riesgos financieros y volatilidad de los activos digitales
El documento proyecta un potencial de crecimiento o beneficio de más de 300.000 millones de dólares en valor de activos con flujos de ingresos autogenerados, estructurando «securities tokenizadas» para atraer inversores mediante propiedad fraccionada y trading secundario.
Sin embargo, los mercados de criptoactivos son notoriamente volátiles, más aún en una zona de alto riesgo geopolítico como Gaza. Tokens basados en tierras en conflicto podrían depreciarse rápidamente por inestabilidad, regulaciones internacionales o ataques cibernéticos, dejando a los residentes con activos sin valor real.


