Stani Kulechov, fundador de Aave, se ha comprado una mansión victoriana en Notting Hill por 30millones de dólares. En noviembre de 2025, poco antes de que surgiera el conflicto en la DAO, cerró la compra de esta casa de cinco pisos con vistas y un jardín que no pasa desapercibido. Ahora, en febrero de 2026, las piezas encajan. Parece que necesitaba asegurar ingresos estables para ese lujo, y tal vez para decorarla con gusto, por lo que mantiene el control sobre parte de los flujos del protocolo.
Stani Kulechov y su mansión de Notting Hill
Aave es como un banco virtual donde la gente presta y pide cripto sin jefes ni sucursales. La cantinela es «democratizar» el dinero, que los marginados entren al baile sin que los bancos tradicionales les saqueen. Pero Stani y su pandilla de Aave Labs siguen mandando en la web, las redes sociales y una burrada de las comisiones que genera el invento. La DAO, los que soltaron la pasta comprando tokens AAVE, se cabreó en diciembre de 2025 y propuso quedarse con el lote: marca, propiedad intelectual, y meter a Labs como una filial sumisa. ¿El motivo? Un chanchullo con CoWSwap que mandaba millones al año a «externos», probablemente al bolsillo de Stani y sus amigos, en vez de al fondo común de la comunidad.
